Funcionarios
van y funcionarios vienen. Esta semana se dio el nombramiento de Roberto Campa
Ciprián como Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación,
que encabeza Miguel Osorio Chong, exgobernador del estado de Hidalgo. Campa
Ciprián, quien fuera gente del equipo de Elba Esther Gordillo, ahora presa, ha
tenido infinidad de puestos públicos. También ha sido candidato a puestos de
elección popular, es de cuna priísta ya que su carrera la inicio con el PRI. En
los últimos años ha estado involucrado en puestos relacionados a la seguridad
pública y a la participación ciudadana. Es como dirían los políticos, un hombre
de experiencia. Lo malo es que los ciudadanos todavía no vemos para que sirve
el señor Campa.
Y
así como él, nuestra clase política está llena de gente que no sirven para
maldita la cosa, sólo ocupan puestos por aquí, por allá y por acullá y todavía
no vemos como para que son buenos. Son parte de la clase política dinosáurica,
esa que vive del presupuesto público y que son igual de grises en sus funciones
que un ratón del Bosque de Chapultepec. Grises, grises y más grises. Así son la
mayoría de nuestros políticos, que sus méritos no son la labor que realizan,
sino el parentesco, amistad, compadrazgo, etc, que es lo que los mantiene
dentro del presupuesto con algún puesto equis de esos que no hacen nada, y de
los que se forma el 98% de nuestros gobiernos.
El
puesto que ahora ocupa Campa Ciprián lo tenía la Sra. Lía Limón, una mujer que
ingresó a la política gracias a su exesposo Luis Carlos Ugalde, aquél que fuera
Consejero Presidente del IFE (Instituto Federal Electoral), ahora INE. Ella
ocupó una diputación por el PAN, luego se fue con Osorio Chong a Gobernación y
renunció al PAN, y ahora es candidata a diputada federal por el PVEM. Campa
Ciprián inicia su carrera en el PRI, luego se va con la “maistra” al PANAL y
ahora anda como neutro, obviamente con sus viejos amigos del PRI. A este tipo
de políticos ahora los llaman como “chapulines”, porque brincan de un partido
político a otro, y de un puesto político a otro, van mamando del presupuesto
público sin redituarle beneficio alguno al país, a la nación, al pueblo.
Y
así como estas dos joyitas, tenemos a miles y miles de políticos que carecen de
ideología, de proyecto, de principios, de valores, de ideas claras. Son
simplemente unos parásitos, gente que no aporta, que no contribuye, que no
genera ideas, que no liderea, que no provoca, que no inspiran, son eso,
simplemente unos parásitos que viven de nuestros impuestos. Y ahora como la
Sra. Limón que busca una diputación por ese bodrio llamado el PARTIDO VERDE, el
mismo que ha sido calificado por “The Guardian”, el diario británico, como un
partido que no tiene nada de verde y sí todo de corrupción, hay muchos más que
obtendrán sus puestos gracias a todos nosotros, gracias a nuestro voto. Ese tan
mancillado sufragio, con el que el INE y los partidos políticos chantajean a la
gente, que si no votas eres un mal mexicano, que si no votas no cumples tu
deber cívico, que si no votas no mereces ni comer.
El sufragio, aquél que Francisco I. Madero consagró como
“Sufragio Efectivo, No Reelección”, precisamente para que gente como Porfirio
Díaz no siguiera reeligiéndose eternamente, ese voto, ese sufragio, ahora es
una burla en nuestro país. El voto sólo sirve para que una bola de parásitos
sigan viviendo de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestro sudor, de nuestros
impuestos. El voto en México, como muchas cosas que en este país se echan a perder,
sólo sirve para mantener a una clase política que sigue y sigue dañando a
México. Así que amigo lector, ahora que estás pensando en quien votar, no te
hagas bolas, por quien votes será lo mismo, no importa de que partido político
sea, no importa si es hombre o mujer, no importa si tiene muy buena propaganda,
al final, ese candidato o candidata se convertirá en lo mismo que todos: un
parásito. Así que tal vez lo mejor que puedas hacer es anular tu voto, por lo
menos así no contribuirás a que sigan viviendo a nuestras costillas.
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