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Distrito Federal, Mexico City, Mexico
Ferviente creyente en la Democracia, en la mayoría de edad de los ciudadanos, en que se pueden cambiar las cosas para bien y en que nunca se debe desfallecer.

jueves, 26 de agosto de 2010

...mi experiencia en La Habana...

...ayer comentaba con unos amigos mi experiencia en La Habana...salí del hotel por la noche y tomé un taxi, quería ir a algún lugar a escuchar música y el taxista me llevó a un lugar de baile, justo cuando salimos del hotel otro auto se nos emparejó, iba lleno de mujeres y nos hacían señas para que nos detuviéramos, el taxista me dijo que querían "jinetear", le dije que siguiera su camino ya que yo no había viajado a Cuba para turismo sexual, mi interés era conocer como se vivía en el régimen de Castro.. el otro auto nos siguió hasta el centro nocturno, ahí las muchachas me pidieron entrar conmigo porque sólo podían entrar con un turista, acepté y adentro les dije que no estaba interesado, así que me senté y una muchacha se acercó y me dijo que por un pollo bailaba y se iba conmigo, yo pregunté ¿por un pollo?, se sentó y me dijo: "¿es primera vez que vienes chico?", así con ese encantador acento cubano, le respondí que sí, que apenas había llegado a La Habana y era primera vez que salía, entonces me dijo que en ese lugar lo único que daban de comer era pollo cocido con lechuga...que como no tenían que comer, las mujeres bailaban y se iban con los turistas a cambio de que les invitaran un pollo...fue cuando corroboré que Cuba no es lo que muchos creen...

1 comentario:

  1. Incredible! A very interesting notice! Regards, Costin (Germany)

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PORQUÉ EL PRESIDENTE Y LOS LEGISLADORES NO DEBEN INTERVENIR EN EL TEMA DE LA REELECCIÓN CONSECUTIVA

Cuando escribimos este artículo, a mediados del 2010, nadie en México había cuestionado el papel legislador del Presidente o del Congreso, por lo que nuestras palabras causaron ámpula entre la clase política y hasta fueron tildadas de aberración. Hoy, octubre 2011, nos enteramos que Dennis Thompson, politólogo de la Universidad de Harvard, coincide con nuestro punto y en un escrito reciente también establece que hay temas donde los Legisladores y el Presidente deberían excusarse de legislar, ya que se convierten en juez y parte y que temas como la Reelección deben ser legislados por grupos conformados por académicos, activistas y otros. Una vez hecho este comentario, a continuación queda el escrito tal cual.

Los Legisladores y el Presidente de la República son los menos indicados para discutir la Reelección y mucho menos proponerla, dado que hay un claro conflicto de intereses que radica en que ellos están decidiendo sobre su propia permanencia en el puesto público y a los ciudadanos sólo nos dejan una mínima forma de controlarlos que es a través del voto, pues no incluyen la revocación de mandato que sería el antídoto natural ante un mal servidor público.

En este caso lo que ellos están haciendo es igual a que un empleado o un trabajador fuera el que decidiera cuantos años va a durar su contrato en la empresa, es decir, que el mismo se autocalificara y no fuera el patrón, quien es el verdaderamente indicado para calificar su trabajo.

Regresando al voto, es un instrumento que no ha llegado a ser una herramienta confiable en México, pues los procesos electorales se deciden por muchos factores que no son los indicados, como recursos excesivos que se invierten en las campañas, usufructuar electoralmente la pobreza de la población dándoles dádivas y regalos, desconocimiento y desinformación popular sobre los candidatos y su historial, medios de comunicación que favorecen candidatos o partidos políticos a cambio de favores, etc.

En el ámbito de la administación pública es la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos y en el ámbito jurisdiccional es la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia del DF, las que establecen claramente la prohibición de que servidores públicos con obvios intereses en un asunto deban excusarse y abstenerse de participar en él, ya que son susceptibles de que sus decisiones se vean influenciadas por dichos intereses, careciendo de imparcialidad, de estricto sentido de justicia y sin ver para el bien de las partes o de la sociedad.

Los ciudadanos somos los que debemos decir que asuntos se deben tocar en el Congreso y cuales no. La Reelección no ha sido un reclamo popular, entonces porque Felipe Calderón sin consensarlo públicamente, decide de manera unilateral presentar la iniciativa de ley ante el Congreso, haciendo a un lado a la población, que es a la que debe servir.

En este caso, como en muchos otros, los políticos mexicanos nos ponen a bailar a su ritmo, siendo que hay otros asuntos que sí son prioritarios y que sí han sido reclamados constantemente por la sociedad.

La Reelección la puso en la agenda el Presidente de la República como dicen en mi pueblo, "por sus pistolas".